jueves, 2 de agosto de 2007

Desmesura


Las manos se despiertan, insolentes, ávidas, inquietas
anhelantes, desquisiadas, hambrientas.
Las manos se extienden, buscan, rozan,
se posan, se deslizan, recorren,
acarician, enlazan, ciñen, estrujan.
Las manos hablan sin palabras:
musitan, susurran, vociferan demandas,
gritan, gimen, estallan en lamentos...
Las manos tiemblan, vibran, se agitan
enloquecen, se enajenan, se desquician.
Y finalmente, ahítas de pasión,
se entregan, se abandonan, se resignan,
yacen sobre el vientre tembloroso, vibrante y transpirado
...y se quedan dormidas.

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